martes, 8 de octubre de 2019

El control cambiario y el abandono de Pdvsa, en la matriz que llevó a la inflación y la escasez

Publicado en Télam, 1/2/2019.

https://cablera.telam.com.ar/cable/740594/el-control-cambiario-y-el-abandono-de-pdvsa-en-la-matriz-que-llevo-a-la-inflacion-y-la-escasez


El control cambiario, la desprofesionalización de la gestión del monopolio petrolero estatal y la corrupción son la columna vertebral del manejo de la economía durante los 20 años de administraciones chavistas y, por lo tanto, las claves del proceso que llevó a Venezuela a la crisis de hiperinflación y desabastecimiento más grande de su historia.

Ni Hugo Chávez ni su sucesor, Nicolás Maduro, modificaron en lo esencial la matriz productiva histórica del país, dependiente en forma casi exclusiva de la renta petrolera, que aporta más de 95% del ingreso, y de las importaciones, que satisfacen entre 60% y 70% de las necesidades de consumo, según coinciden el chavismo y economistas independientes.

Pero a ese modelo le agregaron varios condimentos que, lejos de fortalecerlo, lo hicieron más vulnerable, incluso a pesar del largo período en el que el petróleo sostuvo un precio internacional muy alto.

Uno de ellos tiene fecha precisa en 2002, cuando Chávez primero eliminó el sistema meritocrático que siempre había regido para la designación de las autoridades de la petrolera estatal Pdvsa y luego despidió a 15.000 empleados de la compañía, hasta entonces de las más eficientes del mundo en su rubro.

La consecuencia fue la desprofesionalización de la gestión y el abandono de la infraestructura -agravado por el incendio de la mayor refinería, Amuay, ocurrido en 2011 y del que aún no se repuso totalmente-, lo que llevó al país, históricamente entre los tres mayores productores y exportadores de crudo, a estar por debajo del décimo lugar en esos ránkings pese a seguir teniendo las reservas más grandes del mundo.

Además, Chávez asignó a Pdvsa tareas ajenas a su naturaleza, como la distribución de alimentos, para lo cual creó una filial llamada Pdval, que en 2010, dos años después de ser creada, protagonizó un escándalo cuando en sus depósitos se hallaron 130.000 toneladas de productos vencidos. Un informe oficial explicó que se debió a que había importado un volumen cinco veces mayor al que podía manejar.

Los ingresos de Venezuela también se vieron afectados por el uso -abusivo, según cuestionó siempre la oposición- que Chávez hizo de la renta o directamente del crudo para financiar su liderazgo regional.

En 2003, Chávez decretó el control cambiario, con el declamado objeto de evitar la fuga de divisas, tan necesarias para garantizar el abastecimiento interno. Sin embargo, hasta fines de 2018 se habían evaporado de Venezuela más de 400.000 millones de dólares, según informó a fines de ese año la Asamblea Nacional (AN, el parlamento con mayoría antichavista).

En ello tuvo mucho que ver la corrupción, pues gran parte de ese dinero salió del país a través de las célebres “empresas de maletín” (fantasmas) en las que tantas denuncias vincularon a altos funcionarios y a empresarios amigos del régimen.

La insuficiencia de divisas ‒el gobierno no liquidó la mayoría de las necesarias para pagar a proveedores o contrapartes del exterior, aun cuando en esos casos hubiera autorizado la compra‒ rompió la cadena de pagos y los acreedores perdieron la paciencia.

Además, provocó el desabastecimiento de todo tipo de productos de consumo -incluidos medicamentos e insumos hospitalarios- y la reducción al mínimo de la producción local: ya en 2015, las siete ensambladoras de automotores radicadas en Venezuela habían terminado en conjunto menos vehículos que en 1962, año en que se instaló formalmente ese sector, y cada año posterior continuaron perforando el piso.

Pero si el desabastecimiento -que inevitablemente provoca inflación y mercado negro- sorprendió a muchos, para el chavismo era esperable, a juzgar por la decisión sin precedente de elaborar a partir de 2003, en el Instituto Nacional de Estadística (INE), un Índice de Escasez cuyos resultados se publicaron todos los meses desde entonces y hasta que Maduro resolvió en 2014 dejar de divulgar los datos estadísticos de la economía.

En hiperinflación desde noviembre de 2017, Maduro dispuso en 2018 el segundo cambio de unidad monetaria en 10 años y el actual bolívar soberano equivale a 100 millones de cada uno de los viejos bolívares que rigieron desde 1879 hasta 2008.

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Sumario

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