https://cablera.telam.com.ar/cable/745888/como-viven-en-venezuela-los-representantes-de-los-paises-que-desconocen-a-maduro
(Enviado especial a Caracas)
Los representantes diplomáticos en
Venezuela de aquellos países que desconocen el nuevo mandato del presidente
Nicolás Maduro viven alejados de sus familiares, custodiados en cada
desplazamiento y con niveles inéditos de estrés personal y de contacto de alto
nivel con sus propios gobiernos.
Sin embargo, ninguno de ellos desea cambiar
de destino pues creen que están presenciando –y, en alguna medida, también
protagonizando– un momento histórico extraordinario, según relataron cuatro
diplomáticos europeos y tres americanos en conversaciones informales con Télam.
La mayoría de esos países redujo su
representación en Caracas al nivel de encargado de negocios, lo que refleja un
deterioro de la relación bilateral y, por consiguiente, una dosis de tensión
con el gobierno local que altera la normalidad del trabajo cotidiano para todos
los funcionarios y empleados de las respectivas embajadas.
En este caso, la anormalidad y la tensión
se ven potenciadas por el hecho de que el origen del daño a las relaciones
bilaterales es precisamente el desconocimiento de un gobierno que aún maneja
los resortes fácticos del poder y el reconocimiento a una administración
interina que por ahora solo puede hacer pie en la Asamblea Nacional (AN,
parlamento), en las calles y en la comunidad internacional.
La mayoría de esos diplomáticos vive desde
hace meses alejada de sus familiares, quienes fueron evacuados de Caracas por
orden de sus gobiernos, temerosos de represalias de grupos afines al chavismo,
en un contexto de exacerbada violencia política y social.
Venezuela es uno de los dos países más
violentos, con una tasa de 89 homicidios cada 100.000 habitantes, según
Amnistía Internacional, y solo en la última semana de enero, la represión de
protestas antichavistas dejó al menos 35 muertos y 850 detenidos –entre ellos,
77 niños y adolescentes–, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad
Social (OVCS).
En ese contexto, los diplomáticos son
permanentemente custodiados –en sus residencias, sus oficinas y sus
desplazamientos– por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía
militar) o la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que, paradójicamente, son las
fuerzas más fieles a Maduro a la hora de imponer su orden en las calles.
Esa rutina incluye a los funcionarios de la
embajada de Estados Unidos, expulsados públicamente semanas atrás por Maduro y,
sin embargo, protegidos por sus fuerzas armadas y de seguridad, según
remarcaron, divertidas, varias de las fuentes consultadas.
La mayoría de estos diplomáticos afirmó
que, si bien había tenido destinos de mucha exigencia laboral –especialmente
aquellos que fueron cónsules generales en países con mucha presencia permanente
o turística de compatriotas–, ninguno le resultó tan complejo y estresante como
la Venezuela de estos días.
No obstante, todos coincidieron en que no
cambiarían una sola de las dificultades actuales por un destino más relajado,
pues sienten que están viviendo un momento histórico extraordinario como no
ocurría en América latina desde la década de los 80 del siglo pasado, cuando la
mayoría de los países de la región recuperó la democracia después de largos y
sangrientos gobiernos de facto.
De ese momento no solo se sienten testigos
sino también, de algún modo, protagonistas, pues también hubo unanimidad en que
nunca antes habían tenido los niveles y la frecuencia actuales de contacto con
altos funcionarios de sus respectivos gobiernos, incluidos, en la mayoría de
los casos, los presidentes y los cancilleres.
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