martes, 8 de octubre de 2019

Sumario

1.Detalles de la vida cotidiana en la Venezuela del desabastecimiento y la hiperinflación (Télam, 17/2/2019).

2. Cómo viven en Venezuela los representantes diplomáticos de los países que desconocen a Maduro (Télam, 16/2/2019).

3. Entrevista a la ex fiscal general venezolana Luisa Ortega Díaz (Télam, 15/2/2019).

4. El control cambiario y el abandono de Pdvsa, en la matriz que llevó a la inflación y la escasez (Télam, 1/2/2019).

5. El año de los presidentes y vices presos o procesados por corrupción (Télam, 16/12/2017).

6. Kuczynski alejó del escenario a Vizcarra, un vice sospechoso de corrupción, y tranquilizó al oficialismo (Télam, 7/10/2017).

7. En medio de la crisis, Venezuela tiene un nuevo concurso de belleza con 21 sponsors y una ganadora polémica (Télam, 27/8/2017).

8. Lo que se incuba en México al margen de Trump (Ideas & Protagonistas, 7/12/2016).

9. La paz en Colombia: el problema detrás de la solución (Ideas & Protagonistas, 8/3/2016).

10. Conversación con Julio María Sanguinetti (Ideas & Protagonistas, 12/2/2016).

Detalles de la vida cotidiana en la Venezuela del desabastecimiento y la hiperinflación

Publicado en Télam, 17/2/2019.

https://cablera.telam.com.ar/cable/746047/detalles-de-la-vida-cotidiana-en-la-venezuela-del-desabastecimiento-y-la-hiperinflacion

(Enviado especial a Caracas)


Avenidas y autopistas con tránsito inusualmente fluido en horas pico, esperas de una hora o más para poder tomar el subterráneo, un mercado secundario de compraventa de aceite usado para automóviles y el salario mínimo mensual insuficiente para pagar una consumición sencilla en un restaurante son algunas de las postales que ofrece hoy la Venezuela del desabastecimiento y la hiperinflación.

Lo primero que sorprende al cronista que llevaba algunos años sin visitar Caracas es comprobar que ya no hay avenidas ni autopistas “trancadas” a ninguna hora.

Los embotellamientos eran una de las principales características de la capital venezolana, donde el sistema de transporte público está muy poco desarrollado y el precio del combustible siempre fue por lejos el más barato del mundo.

Pero aunque actualmente el litro de nafta cuesta un centavo de dólar contra 1,09 dólar de promedio universal, según el sitio especializado Global Petrol Prices, hay cada vez menos vehículos en las calles como consecuencia de la escasez de divisas, el desabastecimiento de toda clase de productos y la hiperinflación.

“Si se te rompe el carro (automóvil), puedes tenerlo parado por mucho tiempo hasta que consigas el repuesto necesario, y eso, siempre y cuando puedas pagarlo; ni hablar si tienes que reponer un neumático o una batería”, afirmó Mario Andrade, un comerciante de 55 años.

Andrade tiene un local de venta de joyas y accesorios en un centro comercial ubicado en Chacao, una de las zonas más acomodadas de Caracas, y aseguró que no abrió la caja en 16 de los 22 días hábiles del mes pasado.

Juan Gabriel Rojas, chofer del presidente de un banco, de 46 años, dijo que se ha hecho habitual que al cambiar el aceite de un vehículo, el líquido viejo no sea descartado porque siempre aparece un interesado en comprarlo para renovar el suyo.

La salida de las calles de miles de autos particulares y colectivos multiplicó el uso del Metro (subterráneo), pero también este medio –lo mismo que el Metrobús, una línea de colectivos asociada al subte, de la cual fue chofer y dirigente sindical el presidente Nicolás Maduro– sufre las consecuencias del desabastecimiento.

Así, se ha vuelto normal esperar una hora o más para poder tomar el subte, o incluso desistir de hacerlo ante la cantidad de personas que se aglomeran en los andenes y hasta en las escaleras de accesos, lo cual favoreció la proliferación de robos, según narró Yosimar Benítez, empleada doméstica de 32 años.

Además, la escasez de vehículos naturalizó el uso de “perreras” (camiones de transporte de ganado u otras cargas), que trasladan a decenas de pasajeros con escasa seguridad, a tal punto que el Comité de Usuarios de Transporte Público contabilizó 32 muertos y más de 100 heridos graves en 2018.

Por otra parte, un salario mínimo (18.000 bolívares) no alcanza para pagar un almuerzo rápido, como lo comprobó este cronista, que pagó 19.000 bolívares por una cachapa (especie de panqueque hecho con choclo fresco picado) y un jugo de frutas en una arepera sin pretensión de lujo.

La escasez y la hiperinflación también generan incomodidades menos cotidianas, a juzgar por el relato de Edwin Tamayo, taxista de 62 años, sobre su sobrina Aimara, fallecida en diciembre pasado.

“Tenía 17 años y estaba enferma de cáncer; nunca pudimos conseguir los medicamentos que necesitaba, y cuando murió tuvimos que velarla sin ataúd, porque no se consiguen, y por eso mismo, cremarla contra nuestra voluntad, y alquilar una heladera especial para conservar el cuerpo durante los funerales”, dijo Tamayo.

Cómo viven en Venezuela los representantes diplomáticos de los países que desconocen a Maduro

Publicado en Télam, 16/2/2019.

https://cablera.telam.com.ar/cable/745888/como-viven-en-venezuela-los-representantes-de-los-paises-que-desconocen-a-maduro

(Enviado especial a Caracas)


Los representantes diplomáticos en Venezuela de aquellos países que desconocen el nuevo mandato del presidente Nicolás Maduro viven alejados de sus familiares, custodiados en cada desplazamiento y con niveles inéditos de estrés personal y de contacto de alto nivel con sus propios gobiernos.

Sin embargo, ninguno de ellos desea cambiar de destino pues creen que están presenciando –y, en alguna medida, también protagonizando– un momento histórico extraordinario, según relataron cuatro diplomáticos europeos y tres americanos en conversaciones informales con Télam.

La mayoría de esos países redujo su representación en Caracas al nivel de encargado de negocios, lo que refleja un deterioro de la relación bilateral y, por consiguiente, una dosis de tensión con el gobierno local que altera la normalidad del trabajo cotidiano para todos los funcionarios y empleados de las respectivas embajadas.

En este caso, la anormalidad y la tensión se ven potenciadas por el hecho de que el origen del daño a las relaciones bilaterales es precisamente el desconocimiento de un gobierno que aún maneja los resortes fácticos del poder y el reconocimiento a una administración interina que por ahora solo puede hacer pie en la Asamblea Nacional (AN, parlamento), en las calles y en la comunidad internacional.

La mayoría de esos diplomáticos vive desde hace meses alejada de sus familiares, quienes fueron evacuados de Caracas por orden de sus gobiernos, temerosos de represalias de grupos afines al chavismo, en un contexto de exacerbada violencia política y social.

Venezuela es uno de los dos países más violentos, con una tasa de 89 homicidios cada 100.000 habitantes, según Amnistía Internacional, y solo en la última semana de enero, la represión de protestas antichavistas dejó al menos 35 muertos y 850 detenidos –entre ellos, 77 niños y adolescentes–, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS).

En ese contexto, los diplomáticos son permanentemente custodiados –en sus residencias, sus oficinas y sus desplazamientos– por efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB, policía militar) o la Policía Nacional Bolivariana (PNB), que, paradójicamente, son las fuerzas más fieles a Maduro a la hora de imponer su orden en las calles.

Esa rutina incluye a los funcionarios de la embajada de Estados Unidos, expulsados públicamente semanas atrás por Maduro y, sin embargo, protegidos por sus fuerzas armadas y de seguridad, según remarcaron, divertidas, varias de las fuentes consultadas.

La mayoría de estos diplomáticos afirmó que, si bien había tenido destinos de mucha exigencia laboral –especialmente aquellos que fueron cónsules generales en países con mucha presencia permanente o turística de compatriotas–, ninguno le resultó tan complejo y estresante como la Venezuela de estos días.

No obstante, todos coincidieron en que no cambiarían una sola de las dificultades actuales por un destino más relajado, pues sienten que están viviendo un momento histórico extraordinario como no ocurría en América latina desde la década de los 80 del siglo pasado, cuando la mayoría de los países de la región recuperó la democracia después de largos y sangrientos gobiernos de facto.

De ese momento no solo se sienten testigos sino también, de algún modo, protagonistas, pues también hubo unanimidad en que nunca antes habían tenido los niveles y la frecuencia actuales de contacto con altos funcionarios de sus respectivos gobiernos, incluidos, en la mayoría de los casos, los presidentes y los cancilleres.

Naturalmente, todos ellos tienen relación fluida con el gobierno interino que encabeza el diputado Juan Guaidó y, así como procuran estrategias comunes para colaborar al desenlace de la situación y acelerar los tiempos de la transición, también compiten a la hora de posicionarse para la futura reconstrucción de Venezuela, que representará una formidable oportunidad de negocios.

Entrevista a la ex fiscal general venezolana Luisa Ortega Díaz

Publicado en Télam, 15/2/2019.

https://cablera.telam.com.ar/cable/745569/venezuela-esta-llegando-al-punto-del-desenlace-dijo-la-ex-fiscal-general-ortega-diaz

(Enviado especial a Caracas)


La ex fiscal general venezolana Luisa Ortega Díaz afirmó que Venezuela está “llegando al punto crítico, al punto del desenlace”, luego de que el presidente Nicolás Maduro, “presionado” por la población local y la comunidad internacional, respondiera “con más represión”.

“La situación general en Venezuela es extremadamente crítica: se ha acelerado la falta de insumos médicos y alimentos, la represión se ha exacerbado”, dijo Ortega Díaz, quien está exiliada en Bogotá, en una entrevista telefónica con Télam.

“Vemos cómo persiguen a los venezolanos que no obedecen los lineamientos de Maduro y su grupo delincuencial; hay una política de exterminio, de acabar con los venezolanos, de esclavizarlos”, sostuvo.

A juicio de Ortega Díaz, la situación en Venezuela “se ha acelerado por la presión de la comunidad internacional y de la misma población”, y, como resultado, “Maduro está muy aislado, muy presionado y responde de manera más agresiva, más violenta y con más represión”.

“Estamos llegando al punto crítico, al punto del desenlace; no es posible que el país soporte más esta situación”, señaló.

Ortega Díaz indicó que hay “millones, no miles”, de casos graves de corrupción, violación de derechos humanos y narcotráfico imputables a funcionarios del gobierno chavista, y opinó que no deberían ser objeto de amnistía sino investigados y juzgados.

Para ella, la amnistía debería alcanzar únicamente a “los delitos considerados políticos, tales como traición a la patria y conspiración”, y solo podrá perdonar delitos cometidos dentro de Venezuela.

Según Ortega Díaz, “el caso más espantoso de corrupción es el de Odebrecht, que hizo colapsar el sistema de transporte” porque “el dinero que debieron aplicar para que los venezolanos no viajaran en perreras se lo comieron”.

Además, enumeró “el caso de los Clap (Comités Locales de Abastecimiento y Producción, sistema estatal de distribución de alimentos), el del diferencial cambiario, la destrucción del aparato productivo, la confiscación de fincas y el caso de los hospitales”, entre otros, y remarcó que “el dinero de los alimentos está en el bolsillo de Maduro”.

Designada fiscal general en 2007 por el presidente Hugo Chávez y destituida en 2017 por la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) chavista, Ortega Díaz aseguró que no se siente responsable por lo que sucedió en Venezuela en los últimos años.

“Yo no soy corresponsable de lo que está ocurriendo en Venezuela; yo estaba al frente del Ministerio Público, una institución distinta del Poder Ejecutivo, y desde allí fustigué las decisiones del Poder Ejecutivo, el Poder Judicial y el Poder Electoral”, dijo.

“Nunca participé de las decisiones del gobierno; las cuestioné internamente y públicamente, y por eso me persiguieron, me quisieron encarcelar y matar, y por eso estoy fuera del país”, prosiguió.

“Yo investigué los hechos de corrupción y los hechos de droga; cuando pretendimos imputar a los responsables de la escasez de alimentos, tuve todos los obstáculos de parte del Poder Ejecutivo y el Poder Judicial; cuando estaba investigando Odebrecht, secuestraron a mi hija y a mi nieto para desviar mi atención”, agregó.

Télam la consultó específicamente por la situación del líder del partido Voluntad Popular (VP), Leopoldo López, encarcelado en 2014 y condenado a casi 14 años de prisión en un juicio que, según declaró poco después el fiscal que lo acusó, Franklin Nieves, fue irregular.

“Él debería estar en la calle”, respondió, y agregó: “Quiero decir esto por primera vez: yo abrí una investigación para indagar acerca del proceso que se siguió a Leopoldo López. Acuérdate de que los fiscales son independientes y autónomos. Todavía esa investigación no ha concluido.”

Ortega Díaz aseguró que no piensa en volver a ocupar un cargo público. “Mi único interés en este momento es la libertad en Venezuela, la democracia, el respeto a los derechos, que Venezuela recupere su alegría y se produzca el abrazo del reencuentro; eso es lo fundamental; después resolveremos”, explicó.

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